Barahona: lavadores de vehiculos, un oficio que mantiene ocupado a jóvenes y los aleja de la delincuencia.

Por: Yván Ariel Gómez Rubio 
El Estado según la constitución está en la obligación de crear las condiciones para satisfacer las necesidades básicas de la población. 

Una población con acceso a trabajo, salud, educación y viviendas dignas permite vivir en un clima de paz y seguridad. Generalmente esto pasa cuando se aplican políticas efectivas con una buena administración de los recursos.

Ahora bien, cuando en un Estado no se toman medidas efectivas, prevalece la impunidad, se apadrina el clientelismo y no se tiene respeto alguno por los recursos del pueblo se pierde la oportunidad de tener trabajo, salud, educación y viviendas, llevando esto a un crecimiento de la delincuencia.

Los jóvenes quieren trabajar y ganar dinero para sobrevivir en países en vías de desarrollo como el nuestro con un economía informal. 

En la República Dominicana, la falta de oportunidades y empleos es notorio en la clase joven y en los profesionales que terminan sus estudios universitarios. Ahí, es que debe entrar el Estado y garantizar los medios que permitan a los jóvenes crecer y desarrollarse.

En Barahona, existen más de 20 Car wash entre formales e informales que se han convertido en una fuente de producción de dinero para jóvenes y adolescentes que no tienen un nivel de estudio importante y que vienen de una familia pobre. Algunos de ellos ya han estado en conflicto con la ley, sin embargo, tienen la voluntad de salir del mundo de las calles y la delincuencia pero no encuentran la ayuda efectiva del Estado.

Informativo Brisas del Sur, tuvo la oportunidad de entrevistar algunos de los jóvenes que laboran en diferentes lavaderos de autos y bajo la reserva de sus nombres señalaban a este medio digital, que en el fondo ellos quieren salir adelante y estudiar, pero para ellos es imposible por la falta de recursos de sus padres que tampoco pudieron ir a la escuela, otros viene de una familia golpeada por las drogas y divididas. 

Muchos de ellos lloran ante las necesidades de alimentos y que solo ven en el trabajo del día a día una oportunidad de ganar dinero y vivir de las propinas que generan con su oficio.

Varios de los lavadores de autos dicen estar enfermos con una u otras condiciones, pero la peor enfermedad para ellos es la pobreza provocada por la mala administración de los recursos del Estado y la falta de oportunidades.

Una opinión razonable que dicen, es que nadie quiere pedir, nadie quiere vivir de las limonas, al final todos los seres humanos quieren ser felices y tener lo básico para sobrevivir, cuando esto falta mueren esperanzas e ilusiones.

Informativo Brisas del Sur 



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