No hay control todo es blablabla: En plena pandemia han entrado más de 87,000 haitianos por la frontera.

 


Haití está viviendo gran­des momentos con el cada vez más intenso flujo mi­gratorio de sus ciudada­nos hacia República Do­minicana.

Legal e ilegal, su presen­cia masiva es evidente: sólo en el primer semes­tre de este año ingresaron 87,850 de sus ciudada­nos a través de los cuatro puestos fronterizos.

Hace casi dos meses, cien­tos de ellos fueron certifi­cados como ciudadanos dominicanos, millares reci­bieron residencias y estadía temporal, a miles les otor­garon visas en categorías clave, y una masa de indo­cumentados sigue entran­do en plena libertad por la quebrantada frontera.

Ante todo esto, la Dirección General de Migración sigue sin respuesta al problema y las calles están cada vez más cargadas de ilegales.

Desde enero hasta final de ju­nio de este año, el gobierno del expresidente Danilo Me­dina otorgó estatus de resi­dencia permanente a 3,537 haitianos, un estimado de 19 por día, y 11 días después de las elecciones repostó, en so­lo un decreto, con un paque­te de 750 certificados de na­cionalidad, dominando en la tabla de solicitantes de 86 países del mundo.

Mientras esta racha de ciu­dadanía, residencias y visas alcanza a cientos y miles, la incesante ola migratoria ilegal desde Haití sigue ex­tendiéndose sin control por todo el eje norte-sur de la resquebrajada línea fronte­riza de 376 kilómetros.

Listín Diario 


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