NO PODEMOS COMBATIR LA DELINCUENCIA RENUNCIANDO AL ESTADO DE DERECHO
Atracos, homicidios, jóvenes armados y estructuras criminales no pueden ser normalizados. El ciudadano tiene derecho a caminar por nuestras calles sin miedo y el Estado tiene la obligación de protegerlo.
Pero existe otra realidad que también debe preocuparnos.
En apenas ocho días se reportaron 14 muertes durante intervenciones policiales, y un recuento publicado por Diario Libre situaba en 173 las registradas durante 2026 al 19 de septiembre. La Policía Nacional sostiene en numerosos casos que los fallecidos enfrentaron a los agentes.
Precisamente por eso, cada caso debe ser investigado seriamente. Una cifra, por sí sola, no demuestra que cada muerte haya sido una ejecución extrajudicial; pero tampoco debemos asumir automáticamente que toda muerte ocurrida durante una intervención policial estuvo justificada.
Entiendo perfectamente la indignación de una sociedad cansada de la delincuencia.
Lo que no debemos hacer es transformar esa indignación en aceptación automática de la muerte.
El delincuente debe ser perseguido, arrestado, sometido y condenado cuando las pruebas demuestren su culpabilidad. Y la Policía puede emplear legítimamente la fuerza cuando resulte necesaria y proporcional para proteger vidas.
Pero cuando celebramos en las redes sociales la muerte de un presunto delincuente diciendo “uno menos”, deberíamos preguntarnos qué estamos normalizando como sociedad.
Hoy puede tratarse de un delincuente.
Mañana puede tratarse de un inocente.
Nuestra Constitución protege la vida, el debido proceso y la presunción de inocencia. Esos derechos no existen únicamente para las personas que nos agradan.
Seguridad ciudadana y derechos fundamentales no son enemigos.
Una Policía verdaderamente fuerte es aquella que previene, investiga, captura y pone al delincuente frente a la justicia.
Si estamos construyendo una nueva Policía mediante una reforma institucional, esta discusión también debe formar parte de ella.
La delincuencia debe ser perseguida con toda la fuerza de la ley.
Pero la fuerza de la ley no significa sustituir la ley por la fuerza.
— Carlos Moreno
Opinión & Actualidad
Fuentes: Policía Nacional de la República Dominicana; Constitución de la República Dominicana; Diario Libre, 19/09/2026.
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