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VACUNARSE ES UN ACTO DE AMOR

Por Francisco Luciano


Actualmente se ha desatado una especie de catarsis de quienes recomiendan se obligue a la gente a vacunarse a punta de bayoneta, partiendo del falso supuesto de que nuestra población se niega a ser vacunada, cuando los datos del proceso de vacunación indican todo lo contrario.

Al día que se redacta este escrito, se han vacunado 4.7 millones de dominicanos de los cuales 1.2 ya han recibido su segunda dosis con lo que se garantiza su inmunización frente al covid 19.  El ritmo de vacunación promedio de este fin de semana supera las 100 mil personas por día, lo que apunta a que, de mantenerse el suministro de vacunas hacia nuestro país para el 3 de julio próximo 4.7 millones de dominicanos estarán inoculados con la segunda dosis, para poco mas de un 47% de la población total.

Esta claro que, si se mantiene el suministro como hasta ahora, para finales de agosto habremos resuelto este tema, siendo importante destacar que las cifras de vacunados alcanzados se han logrado pese a que fallo el Plan A, que no nos suministró  las vacunas originalmente contratadas, en un claro indicador de que las autoridades dominicanas desarrollaron un plan B, para inmunizar a la población.

Como vemos el proceso de inoculación marcha de manera adecuada y solo nos resta esperar que no se detenga el suministro de vacunas hasta que alcancemos la meta de vacunar a 7.4 millones de dominicanos, para que puedan continuar con sus vidas en los tiempos del covid que todo indica convivirá con la humanidad un par de lustros y quien sabe.

Las medidas extremas que algunos recomiendan aplicar  para incentivar a que las personas se vacunen, podrían evaluarse, si a futuro tuviéramos los centros de vacunación desiertos y con vacunas esperando ser aplicadas, de lo contrario es mejor continuar persuadiendo a las personas para acudan a vacunarse, explicándoles que es la vía más rápida y menos dolorosa para continuar viviendo con el covid 19, porque esta es una enfermedad que vino para quedarse y que reducir su letalidad depende en gran medida de aplicarse las dos dosis de la vacuna.

El liderazgo político, social, económico y de toda índole debe usar su prestigio para motivar a las personas a motivarse, pues vacunarse contra el coronavirus, más de un acto de responsabilidad, es un acto de amor por uno mismo y por el prójimo. 

El autor es docente universitario y dirigente político.

Informativo Brisas del Sur 

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