Le dije al presidente Bush que no conocía a Saddam Hussein, que Irak estaba a 12.000 kilómetros de mi país, que Irak nunca había hecho nada contra Brasil y que mi guerra no era contra Irak sino contra el hambre en mi país".

 


Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil entre 2003 y 2010, auguró que en las elecciones presidenciales que se realizarán en su país en 2022, "ganará la democracia".

"Estoy seguro que ganará la democracia", dijo Lula en entrevista con RT, tras considerar que en 2018 fue víctima de una persecución judicial y política que le impidió culminar con su candidatura presidencial, cuando dominaba todas las encuestas.

A Lula se le prohibió postularse luego que la justicia brasileña le impusiera una sentencia penal por supuestos delitos de corrupción, en un controvertido caso encabezado por el exjuez Sergio Moro, quien después se convertiría en el ministro de Justicia de Jair Bolsonaro. Esa jugada judicial le permitió al ultraderechista tener el camino libre a la presidencia.

La condena contra Lula finalmente fue anulada por la Corte Suprema, lo que le permite al exmandatario optar a la candidatura presidencial. Según una encuesta realizada por el Instituto Datafolha, publicada en mayo pasado, el líder izquierdista sería el ganador en primera vuelta con 41 % de votos, frente a 23 % de Bolsonaro.

El representante del Partido de los Trabajadores de Brasil, quien aún no confirma si se postulará a la Presidencia en 2022, aseguró que Bolsonaro no cuenta con el apoyo popular y ha perdido control en el Poder por gestión "casi genocida" ante la pandemia del covid-19, esto en referencia a las 17 millones de personas afectadas por la enfermedad y las casi 500.000 personas que han muerto de coronavirus en el gigante suramericano.

Para Lula, Bolsonaro no hizo nada para contener la pandemia porque ni siquiera se preocupó en definir los protocolos, ni en reunirse con científicos o gobernadores de los estados. "No tomó las decisiones que le preocupan a cualquier gobierno democrático la gente hubiera hecho", apuntó.

También cuestionó que el actual mandatario brasileño rechazara las vacunas producidas en China y Rusia, al colocar un tinte ideológico en esas decisiones. "Brasil, si puede, debe comprar la vacuna estadounidense, la vacuna rusa, así como la vacuna china, cubana o cualquier vacuna de calidad científicamente probada que Brasil debe comprar", sostuvo.

Una élite subordinada a EE.UU.

El líder político comentó que el principal problema que tiene Brasil es la "clase dominante", que define como "una élite que está subordinada" a Washington. Al respecto, sentenció: "No pueden hacer nada sin pedir permiso a EE.UU."

"Esta idea de que los estadounidenses sean un faro para el mundo y no permitan que nadie más compita económicamente es incorrecta. Los estadounidenses deben saber que no queremos un policía o un tutor, queremos un socio. Queremos hermanos y hermanas", aseveró Lula, quien estimó que durante su mandato Brasil pudo demostrar que podría tener soberanía y protagonismo internacional, sin tener que preguntarle ni abrazar los intereses de Washington.

"No necesitamos pedir permiso a EE.UU.", comentó Lula, quien recordó que en 2002, antes de su investidura, fue invitado a la Casa Blanca por el entonces presidente George W. Bush.

Sobre ese encuentro, recordó que Bush le pidió apoyo internacional para la planeada invasión de Irak, dirigida por la OTAN. "Le dije al presidente Bush que no conocía a Saddam Hussein, que Irak estaba a 12.000 kilómetros de mi país, que Irak nunca había hecho nada contra Brasil y que mi guerra no era contra Irak sino contra el hambre en mi país".

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