La expresidenta de facto de Bolivia se estaba escondiendo dentro de un somier en la casa de sus familiares cuando fue encontrada por la Policía.


La expresidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, se estaba escondiendo dentro de un somier, con algunas pertenencias, en la casa de sus familiares en la ciudad de Trinidad, en la provincia de Cercado, cuando fue encontrada y detenida por la Policía este sábado.

Cuando los agentes estaban realizando la detención de Áñez, sus familiares intentaron impedirlo, informa El Deber. Como resultado, dos primos de la exmandataria fueron detenidos, así como su hija, quien fue liberada posteriormente.

La detención de la expresidenta —en la que participaron agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) y la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI)— se realizó tras una búsqueda en sus propiedades.

Áñez fue trasladada a una instalación policial de la citada ciudad, para luego ser llevada en un avión a El Alto y a las oficinas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), en La Paz, donde se le tomará declaración por el caso del golpe de Estado del 2019. 

Áñez, junto con sus principales colaboradores, está acusada de "terrorismo, sedición y conspiración". 

Poco después de su aprehensión, la expresidenta de facto denunció que ha sido víctima de "abuso y persecución política". El Gobierno boliviano, por su parte, aseguró que no existe ningún tipo de "persecución política" contra Áñez.

El golpe de Estado 

Tras las elecciones del 20 de octubre de 2019, en donde Evo Morales obtuvo una ventaja de más de 10 puntos sobre su principal contendiente, Carlos Mesa, la Organización de Estados Americanos (OEA) publicó un polémico informe preliminar argumentando presuntas irregularidades en el proceso, y el titular del organismo, Luis Almagro, llamó a anular los comicios. 

En medio de las fuertes protestas en Bolivia tras los resultados electorales, Morales anunció unos nuevos comicios. No obstante, la presión de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional lo obligaron a renunciar a la Presidencia el 10 de noviembre de 2019.

Tras el golpe de Estado, Morales huyó a México para salvar su vida y Áñez, quien en ese momento era la ex segunda vicepresidenta del Senado de Bolivia, se autoproclamó presidenta interina del país, en una sesión legislativa sin quorum. 

La Policía, en conjunto con las Fuerzas Armadas, fue una pieza clave en el proceso del golpe de Estado, reprimiendo y apresando a los manifestantes, lo que resultó en decenas de víctimas y cientos de heridos y detenidos.

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