Los ciudadanos y su utilidad circunstancial.

 Por: Pedro Nicolás Jiménez Suero


Es momento de exteriorizar algunas impresiones que desde hace algunos días vengo reflexionando acerca de eventos que se han producido en el transcurso de la Pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a causa de la Covid-19, y el comportamiento de la población, de las autoridades y de algunos comunicadores que realizan el importante trabajo de periodismo de opinión.

De parte de algunos comunicadores hemos escuchado reiteradamente frases incriminatorias a cargo de los ciudadanos, tales como: La covid-19, se ha propagado tanto en nuestro país porque los dominicanos lo cogen todo a chercha; otros han ido más lejos y hasta utilizan el gentilicio dominicano, y afirman, los dominicanos son desobedientes e irrespetuosos y es por eso que no se ha controlado la pandemia en nuestro país.

Algunos ciudadanos han afirmado en diferentes escenarios que están de acuerdo en que los agentes policiales atropellen a los ciudadanos que son arrestados en horarios del toque de queda, debido a que los ciudadanos se ganan los tratos vejatorios por desobediencia.


Ha sido en más de una ocasión que he escuchado algunos ciudadanos y comunicadores decir, que la policía atropella a los ciudadanos porque ya están cansados y han llegado al hartazgo por llevar casi un año continuo e ininterrumpido tratando de someter a la ciudadanía a la obediencia y estos se hacen de oídos sordos y continúan violentando el toque de queda, que ha sido legalmente establecido por las autoridades competentes.

Pienso que con tales afirmaciones se incurren en injusticias por las razones siguientes: en primer lugar, nuestro país no está ni siquiera dentro de los diez países con mayor contagio del virus SARS CoV-2 (Covid-19),  según los datos ofrecidos por la universidad John Hopkins,  no obstante, a que vivimos en una parte de la isla Hispaniola, con un extensión territorial de 48,442 kms2 y con una población de 10,63 millones de habitantes, según el censo realizado en el año 2018, y en segundo lugar porque, aun siendo la isla compartida con otro estado cuya población es de 11,12 millones de habitantes,  con culturas y tradiciones muy distintas, se ha mantenido cierto control en esta dura batalla, donde el manejo adecuado del protocolo y la higienización juegan un rol de vital importancia.

Esta más que demostrado, con represión no se logran resultados positivos, máxime cuando ha sido la población y sobre todo la más empobrecida la que ha llevado la peor parte con la desgracia que ha significado la enfermedad que ha llegado a este país no por medio de la clase con economía precaria, porque les cuesta obtener el pan de cada día, pues mucho menos tienen recursos para viajar al exterior.


De manera que esa parte de la población es la que ha resultado ser víctima en todo el sentido de la palabra, debido a que cuando una parte de ella resulta contagiada o en constante riesgo, lejos de recibir un trato digno, es objeto de tratos vejatorios en los bancos (filas en pleno sol), en los centros de salud y en las calles de parte de quienes están llamado a protegerlos, a excepción de los centros de votación, donde a juzgar por las imágenes, parecería que el Covid-19, se fue de vacaciones en el mes de julio del año 2020.

A esos ciudadanos de a pie, les felicitamos por haber resultado ser los verdaderos guerreros que, en medio de la tormenta, de las arideces, desengaños y decepciones no han desmayado y se han sostenido aun viendo como los comerciantes se enriquecen cada vez más colocando sobre precios a los productos y cómo los intermediarios de los productores agrícolas se aprovechan de las necesidades de los menos pudientes, sin importarle el dolor y las necesidades de la gente. 

Es importante tomar en cuenta que estimular con reconocimiento a los ciudadanos de bien, por sus comportamientos correctos trae mejores resultados que reprender a todos por las conductas no adecuadas de algunos. Alague a un niño en público por una conducta positiva, y buscará la forma de repetir lo que para él es una hazaña, mientras que, si lo reprende, obtendrá su rebeldía.

Es tiempo de que quienes tienen cargos públicos entiendadan que son servidores y no jefes trujillistas, que se asuma a los ciudadanos como la materia prima sin la cual no sería posible la existencia de los pueblos, sin soslayo del trato humano que debemos ofrendar a nuestro prójimo. Nadie es responsable de la llegada a nuestro país de esa fatídica enfermedad, ni siquiera la persona de nacionalidad italiana, detectada con Covid-19, en marzo del 2020, en el Aeropuerto Internacional de las Américas, se trata de una pandemia que ha afectado al mundo y ha venido a poner en ridículo a algunos científicos en el plano mundial.

Las circunstancias actuales lejos de colocarnos en bandos o frentes, nos llaman a unificar esfuerzos, armonizar, para que juntos podamos salir triunfantes ante los embates de un enemigo invisible, que cada día destruye decenas de seres humanos en el mundo.

Ser justo lo primero si queréis ser felices, Juan Pablo Duarte y Diez.

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