Se agotan los reactivos para hacer pruebas de Cov-19, en centros privados.

Cada día las filas de ciu­dadanos que buscan sus resultados o realizarse la prueba diagnóstica de Co­viod-19 en el Laboratorio Nacional Dr. Defilló se in­crementan y las esperas se tornan largas y tediosas, sobre todo para aquellos con síntomas o buscan sa­ber si tienen o no el virus.
Pese a la habilitación de líneas y la instalación de un camión para aumentar la capacidad instalada del centro, la demanda cada día es mayor, presentán­dose grandes tumultos so­bre todo en el área de en­trega de resultados de la prueba.

Mientras en el sector pri­vado las dificultades de ac­ceso también se incremen­tan. Con frecuencia se le responde a pacientes que solicitan el servicio que se le agotaron los insumos y que llamen luego.
Hay casos en laborato­rios privados en que al pa­ciente ni siquiera se le da opción de entrar en lista de espera. Luis vivió esa expe­riencia con su padre de 72 años, quien presenta fie­bre y le indicaron la prueba PCR para confirmar o des­cartar el virus.
Mientras que el retiro de resultados en el Labo­ratorio Nacional se convir­tió en una experiencia tor­tuosa para María, y cientos de personas más, quien el miércoles pasado estuvo to­da la mañana en turno es­perando le fueran entrega­dos los resultados, que al final resultaron positivos. Pese a su dolor de cabeza, tuvo una espera de tres ho­ras y media, de pie y en me­dio de un candente sol.
Esa misma experiencia vivieron ayer decenas de personas que también acu­dieron al centro en busca de toma de muestra o de entre­ga de resultados.
Otros pacientes que se encontraban ayer en el cen­tro en busca de resultados aseguran que esperan entre siete y 10 días para saber si tienen el virus o no y que in­cluso le dan un número de una doctora que cuando lla­man nunca encuentran res­puesta.
Con citas
Pese a que durante varias semanas las personas no re­querían de citas para acce­der a la prueba en el furgón habilitado e instalado en la sede del Laboratorio Nacio­nal, ayer no eran recibidas y se le dada un número de te­léfono para que hicieran las citas por esa vía.
Tomado del Listín Diario, Yván Ariel Gómez Rubio

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