Geopolítica: El petróleo hoy es una ventaja para Medio Oriente, pero mañana podría representar un problema sino diversifican su economía.
Ahora bien, esta abundancia de petróleo tiene varias consecuencias. En primer lugar, ha desincentivado la diversificación de la economía y aumentado la dependencia de los hidrocarburos. Por ejemplo, el sector del petróleo representa aproximadamente el 87 % de los ingresos presupuestarios de Arabia Saudí, el 42 % de su PIB y el 90 % de sus ingresos por exportación (World Factbook, 2022). En segundo lugar, los ingentes recursos de los que cuentan estos países como consecuencia de la exportación de hidrocarburos han sido utilizados para mantener la legitimidad de regímenes autoritarios (y su obsceno enriquecimiento) a través de la construcción de sociedades clientelistas altamente subsidiadas.
Dicho lo anterior, lo que hoy es una ventaja geopolítica evidente, mañana se puede convertir en una debilidad igual de importante, dado que el sistema económico mundial se encuentra en un proceso de desacoplamiento de las energías fósiles (The Economist, 2020; Yahya, 2022).
Esto no quiere decir que en el corto plazo el petróleo vaya a dejar de ser el motor de la economía mundial, pero sí que conforme vaya aumentando la competitividad de otras fuentes alternativas de energía, y la producción de petróleo se mantenga o incluso aumente, su precio irá disminuyendo. Evidentemente sucesos como la guerra en Ucrania, o el desarrollo e industrialización de países como la India, China y otras potencias emergentes harán que los precios no se desplomen, pero la tendencia parece clara: precios más bajos harán que los ingresos disminuyan, por lo que no podrán cubrir los compromisos de gasto que se generaron cuando los ingresos eran mayores; en consecuencia, la deuda pública en relación con PIB aumentará, lo que incrementará la inestabilidad social al no poder mantener los subsidios, base del contrato social (Yahya, 2022) de una sociedad que es, generalmente, muy joven y con altos niveles de desempleo. Es cierto que algunos líderes están comenzando a realizar reformas.
Por ejemplo, en el año 2016, Mohamed Ben Salman, príncipe heredero de la corona saudí, dio a conocer el plan “Visión 2030”. Por medio de este plan, Ben Salman no sólo busca diversificar la economía saudí por medio del desarrollo de otros sectores como el turístico o el tecnológico, sino cortar la dependencia de los subsidios y subir los impuestos. Sin embargo, no está claro que las reformas se implementen a tiempo o que, incluso, se puedan implementar dada la caótica situación en la que se encuentran países como Irak.

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